El Ministro del Interior, Belisario Velasco, expresó que la importancia de la declaración firmada primero por 13 militantes de la Democracia Cristiana -a los que más tarde se sumaron otros tres- en septiembre de 1973, en rechazo al Golpe Militar, radica en su “valor sobre todo histórico, más que personal, porque fue muy importante, no sólo para el partido, sino que para el país”.
Puntualizó que fue de gran relevancia que “un grupo de demócrata cristianos, encabezados por figuras señeras, como Bernardo Leighton, Ignacio Palma, Renán Fuentealba y Mariano Ruiz-Esquide, nos hayan convocado en momentos tan difíciles y que hayamos hecho un planteamiento al país sobre el valor de la democracia y sobre la responsabilidad que todos teníamos de cuidarla”.
El Secretario de Estado dijo que el encuentro, al que asistió gran parte de los firmantes de esa declaración y que fue convocado por Mariano Ruiz-Esquide, “nos sirvió para recordar un momento difícil en nuestra vida, que hubo que enfrentar, en el que hubo que optar. Nosotros optamos por nuestras ideas, a costa incluso de nuestra seguridad”.
Aún así, el Jefe de Gabinete manifestó que “33 años después volveríamos a repetir la misma actuación, porque nosotros creemos en la democracia y en sus valores y pensamos que mantenerla y considerarla es una tarea de todos y no sólo de unos pocos”.
Aunque en ese momento y a través del documento los firmantes tenían la certeza de que la democracia se iba a perder por mucho tiempo “hoy estamos contentos y tranquilos por haber hecho esta declaración, que creo que puede quedar para nuestros jóvenes para siempre”.
“Carta de los 13”
Hoy, 13 de septiembre de 1973, los abajo firmantes, dejando constancia de que esta es la primera ocasión en que podemos reunirnos para concordar nuestros criterios y explicitar nuestra posición política, después de consumado el golpe militar de anteayer, venimos en declarar lo siguiente:
1) Condenamos categóricamente el derrocamiento del Presidente Constitucional de Chile, señor Salvador Allende, de cuyo Gobierno, por decisión de la voluntad popular y de nuestro partido, fuimos invariables opositores. Nos inclinamos respetuosos ante el sacrificio que él hizo de su vida en defensa de la Autoridad Constitucional.
2) Señalamos que nuestra oposición a su Gobierno fue siempre planteada para preservar la continuidad del proceso de cambios que tuvo el honor de iniciar en nuestro país el gobierno de la Democracia Cristiana y al mismo tiempo para impedir su desviación antidemocrática. Mantenemos en todas sus partes las criticas que en dicho contexto formulamos al gobierno de la Unidad Popular y al Presidente Allende. Reiteramos, por eso mismo, que, en conformidad a nuestras convicciones personales y a las repetidas determinaciones de la Democracia Cristiana, jamás tuvimos otra actitud parlamentaria o particular que no fuera la oposión dentro del cauce democrático destinada a obtener la rectificación de los errores cometidos por el gobierno del Presidente Allende e impugnados por nosotros.
3) La falta de rectificación, que en definitiva nos llevó a la tragedia, es responsabilidad de todos, Gobierno y Oposición, porque el deber de mantener una democracia no puede ser eludido por nadie. Pero a nuestro juicio hubo quienes tuvieron mayor responsabilidad.
En primer lugar, el dogmatismo sectario de la Unidad Popular, que no fue capaz de construir un camino auténticamente democrático para el socialismo adecuado a nuestra idiosincracia. Especial condenación merece la irresponsabilidad de la ultraizquierda.
En segundo lugar, la derecha económica que, con fría determinación, aprovechó los errores de la UP para crear un clima de tensión, de ceguera y de pasión política que, unido a lo anterior, hizo imposible un consenso mínimo al descalificar a quienes lo buscábamos con objetividad y con cordura.
4) Estos sectores extremos alienaron psicológicamente a la opinión pública e incluso a numerosos dirigentes politicos y Jefes militares, creando la sensación falsa de que no había otra safida para la crisis chilena que el enfrentamiento armado o el golpe militar. Reiteramos hoy, igual que siempre, nuestra convicción profunda de que, dentro de los cauces democráticos, habríamos podido evitar en Chile la implantación de un régimen totalitario, sin necesidad de pagar el costo de vida y los excesos inevitables en las soluciones de fuerza.
5) La Junta Militar ha manifestado su intención de restituir el poder a la voluntad del pueblo y respetar las libertades públicas. Esa intención la recogemos como positiva para la restauración democrática y la paz social y esperamos que se cumpla sin demora al tenor de las declaraciones formuladas.
6) En cuanto a nosotros, consideramos que nuestra suprema responsabilidad en esta hora, la que asumimos por encima de toda otra consideración, reside en proseguir la lucha por los principios de la Democracia Cristiana y por la restauración de la democracia chilena, fuera de la cual aquellos carecen de vigencia. Los hechos que hoy lamentamos señalan que sólo en libertad, sustentada por la mayonía del pueblo y no por minonías excluyentes, se puede aspirar a la transformación humanista y democrática de Chile que constituye nuestra meta y fortalece nuestra voluntad.
Firman:
Bernardo Leighton Guzmán, diputado, ex ministro, ex vicepresidente de la República;
Ignacio Palma Vicuña, ex diputado, ex ministro, ex presidente del senado;
Renán Fuentealba Moena, senador, ex diputado, ex delegado de Chile a las Naciones Unidas;
Radomiro Tomic Romero, profesor universitario, ex diputado, ex senador, ex embajador;
Fernando Sanhueza H., diputado, ex presidente de la Cámara;
Sergio Saavedra, diputado, ex Intendente de Santiago;
Claudio Huepe G., diputado, ex Intendente de Arauco;
Andrés Aylwin Azócar, diputado;
Mariano Ruiz Esquide, diputado;
Jorge Cash M., profesor, periodista;
Jorge Donoso, abogado, publicista;
Belisario Velasco, economista, ex gerente de la Empresa de Comercio Agrícola;
Ignacio Balbontín, sociólogo, profesor universitario;
Florencio Ceballos, abogado, asesor sindical;
Waldemar Carrasco, diputado;
Marino Penna, diputado.